Inicio de sesión el primer día y lo que muestra la primera pantalla (México)
Segundo paso de la primera sesión: el correo electrónico y la contraseña que acabas de configurar constituyen el nombre de usuario completo, y con ese mismo par de datos se accede tanto a la plataforma web como a la aplicación móvil.
Abrir una cuenta en Binomo →El primer día nunca te muestra una pantalla de inicio de sesión: el formulario de registro te deja directo dentro de la plataforma. La pantalla aparece la segunda vez —la noche siguiente, o en el momento en que abres Binomo en otro dispositivo— y te pide las mismas dos cosas que escribiste al registrarte: la dirección de correo electrónico y la contraseña. No se agrega nada específico del dispositivo: no hay una contraseña de aplicación aparte ni un segundo juego de credenciales en ninguna parte. Lo que cambia entre la primera sesión y todas las siguientes no es lo que escribes, sino lo que ya te está esperando. El saldo y las operaciones liquidadas pertenecen a la cuenta y te siguen a cualquier dispositivo; la sesión que sigue abierta, una contraseña recordada por un navegador y la instalación misma de la app pertenecen al dispositivo, y no viajan contigo.
Cómo iniciar sesión en Binomo
- Abre Binomo en el navegador o en la aplicación, si la tienes instalada.
- Toca o haz clic en Iniciar sesión
- Introduce la dirección de correo electrónico con la que te registraste y tu contraseña
- Desactiva la autenticación de dos factores si la has activado.
- Accedes al saldo, a la sala de operaciones y a la cuenta demo
Seguridad y restablecimiento de contraseña
¿No puedes acceder desde el primer día? El enlace «Olvidé mi contraseña» envía un mensaje para restablecerla a esa misma dirección de correo electrónico. Nadie de Binomo te pedirá jamás la contraseña propiamente dicha.
El registro te inicia sesión, y por eso la segunda vez se siente diferente
Lo último que hace el formulario de registro es abrir la plataforma, así que una primera sesión entera puede transcurrir sin que las credenciales se pongan a prueba ni una sola vez. La contraseña inventada en ese minuto no se vuelve a escribir hasta más adelante, y la dirección de correo nunca se relee. A partir de ese momento, cada una es fundamental: la dirección es el nombre de la cuenta, la contraseña es la única llave para entrar. Si la contraseña se inventó con descuido, el primer día funciona perfecto y el que falla es el segundo intento; qué hacer cuando eso pasa se explica en la página sobre fallos al iniciar sesión.
Por eso vale la pena hacer una pequeña tarea antes de cerrar el navegador el primer día: asegurarte de que la contraseña sea algo que puedas reproducir y no algo que reconocerías si lo vieras. Una sesión que sigue abierta no es prueba de que puedas volver a entrar, y es la única prueba que te da un primer día.
Qué pertenece a la cuenta y qué pertenece al dispositivo
Una cuenta y la pantalla que estás mirando son dos objetos distintos, y el segundo inicio de sesión es donde la diferencia se vuelve visible. La cuenta lleva el saldo, las operaciones que se liquidaron durante la primera sesión y la configuración de dos factores una vez activada. Inicia sesión desde donde sea y todo eso estará presente. El dispositivo lleva las cosas que hicieron que el primer día no tuviera fricción: la sesión que nunca pidió nada, una contraseña guardada por ese navegador en particular y, en un teléfono, la app instalada.
Así que un segundo dispositivo nunca es una hoja en blanco ni una copia completa. El registro del primer día está ahí; las comodidades no. También significa que la plataforma abre una sesión nueva en sus propios términos y no en el estado en que la dejaste, y por eso conviene revisar el selector de saldo antes de la primera operación de cualquier sesión: el hábito y la razón detrás de él están en la página de la demo.
Cambiar de dispositivo: la ruta de entrada cambia, las credenciales no
Cómo llegas a la pantalla depende del equipo. En una computadora no hay nada que instalar, porque el terminal del navegador es la plataforma y no existe un programa aparte en el cual iniciar sesión; esa pregunta se responde en la página de escritorio. En un teléfono, el paso de instalación viene antes de la pantalla y la ruta depende del dispositivo, lo cual se explica en la página de la app. A partir de ese punto, el inicio de sesión es idéntico en todas partes.
Un segundo dispositivo también es donde la autenticación de dos factores demuestra su valor, porque se solicita un código en un equipo que nunca antes ha presentado estas credenciales. Y es donde el buzón de correo vuelve a importar: si hay que recuperar la contraseña, la ruta pasa por la dirección con la que se registró la cuenta y por ninguna otra, así que un dispositivo que no puede abrir ese buzón convierte un problema de dos minutos en toda una tarde.
El segundo inicio de sesión, paso a paso
- Llega a la plataforma de la manera en que ese dispositivo lo hace: el navegador en una computadora, o la ruta descrita en la página de la app en un teléfono.
- Escribe la dirección con la que se registró la cuenta, exactamente en la forma en que se escribió entonces. Es el nombre de la cuenta, y ninguna otra dirección llega a ella.
- Ingresa la contraseña. Si no te viene a la mente, usa la ruta de recuperación en lugar de andar probando variaciones.
- Confirma el código de dos factores cuando esa opción esté activada: un dispositivo que no has usado antes es justamente donde se solicita.
- Revisa qué saldo está seleccionado antes de hacer cualquier otra cosa, porque la sesión no necesariamente se abrió donde se cerró la anterior.
- Echa un vistazo al historial: las operaciones de la primera sesión deberían aparecer ahí, ya que el registro está en la cuenta y no en el equipo.
- Solo entonces coloca la primera operación de la sesión: los cuatro datos son los mismos del primer día y se describen en la página sobre cómo abrir una operación.
Volver a iniciar sesión no cuesta nada en sí mismo. Los contratos de tiempo fijo colocados con fondos reales siguen siendo de alto riesgo, y un pronóstico equivocado se lleva todo el monto invertido.
Qué sobrevive a un cierre de sesión y qué no
| Elemento | Pertenece a | ¿Presente en el siguiente inicio de sesión? |
|---|---|---|
| Dirección de correo registrada | La cuenta | Sí: es el nombre de la cuenta en todos los dispositivos |
| Contraseña | La cuenta | Sí: una sola contraseña, tanto en el terminal web como en la app |
| Saldo y operaciones liquidadas | La cuenta | Sí, desde donde sea que inicies sesión |
| Configuración de dos factores | La cuenta | Sí, y un dispositivo desconocido es donde se solicita el código |
| La sesión que ya está abierta | Ese navegador o app | No: por eso estás viendo una pantalla de inicio de sesión |
| Una contraseña guardada por el navegador | Ese navegador | No: no sirve de nada en ningún otro equipo |
| La app instalada en un teléfono | Ese teléfono | No: un segundo teléfono empieza con el paso de instalación |
Verifica las opciones de inicio de sesión disponibles dentro de la plataforma antes de confiar en ellas. Las operaciones de tiempo fijo son de alto riesgo.
El primer ingreso frente a todos los ingresos posteriores
| Punto de comparación | Día uno | Cada sesión posterior |
|---|---|---|
| Cómo entras | El formulario de registro te abre la plataforma | Una pantalla de inicio de sesión: el correo registrado más la contraseña |
| Lo que debes recordar | Nada: la habías escrito segundos antes | La dirección exacta y una contraseña que puedas reproducir |
| Paso de dos factores | Aún no está activado | Se solicita siempre que la opción esté activada |
| Lo que ves en pantalla una vez dentro | Un historial vacío y un saldo de demo | Las operaciones anteriores y el saldo que tengas en ese momento |
| Costo de equivocarse | No hay nada en que equivocarse | Tiempo: la recuperación pasa por el correo registrado |
Ninguna de las dos columnas cuesta dinero. Las operaciones de tiempo fijo conllevan un alto riesgo de perder tus fondos.